Drive – Un truño muy cool

Poster de la película. Atención a la tipografía ochentera

He aquí una película que lo tenía todo, todo, para gustarme. Me gusta la serie negra, me encantan los personajes de “chófer” del crimen, las persecuciones, los muscle cars. Salen Brian Cranston (el Walter White de Breaking Bad) y Ron Perlman, (entre otros muchos papeles, el jefe de los Samcro o Hell Boy). Y estáis leyendo el blog de alguien que para estrenar la radio de su nuevo coche se llevó la banda sonora de Bullit.

Pero pese a todo eso, a que la historia tiene su parte simpática, a que el personaje principal cae bien, señoras y señores, la película es un truño. Y sí, ya sé que la están poniendo muy bien. Y que rottentomatoes le da un 93%. Pero también se lo da a Mission: Impossible Ghost Protocol. Así que, queridos, queridas, fiáos de vuestro tito Seft que os quiere bien: Drive es un truño.

El problema básico que tiene la película ya lo adelanto en el título. La búsqueda de lo “cool” es tan premeditada, tan buscada, que se les ha olvidado que aparte, había que hacer una película. No soy de los que buscan verosimilitud en las películas. Estoy dispuesto a tener tragaderas de cabra, si hace falta, siempre que sea por una buena causa. Y que todo sea muy “guay” no es una buena causa.

Eso sí, es muy guay. Todo. El edificio del tío, cutre pero guay, lo mismo que su hortera  pero graciosa chaqueta del escorpión. Es tan cool todo, que hasta su coche es… un muscle car medianillo y tirando a feo. Porque sacarlo con un Mustang precioso sería una obviedad – en esto estamos de acuerdo -, así que sale con un coche feo con encanto, un Chevrolet Chevelle. Es decir, que es tan cool que hasta pasa de ser cool. Y se pasa al lado uncool. Con una elegancia que, en sí, es ultramegacool. (Rezo, rezo para que algún día Arturo Pérez Reverte lea este párrafo.)

¿A qué me refería con el tema de la verosimilitud? Este muchacho, al que aparentemente le falta un hervor, y que está en forma, sin más,  cuando vienen mal dadas, resulta ser una máquina de matar. Pero no a tiros, que es una ordinariez. No, este mecánico y piloto resulta ser además un asesino de lo más creativo. Y no mata patitos, no, se va cepillando asesinos de la mafia de dos en dos si hace falta. A mano limpia. Y por supuesto (como odio, ODIO esto en las películas), rechaza hacerse con ningún arma. Ni siquiera la de cualquier cadáver de los que va dejando a su paso. ¿Para qué, cuando te puedes cargar a la gente a base de ataques de cool y autoconfianza?

La trama que tiene es mínima y está curiosamente mal explicada, además. (Defecto que le une a Bullit, por cierto). Hay coincidencias de esas que chirrían más que los frenos de los coches en las persecuciones. “Mala suerte” lo llaman en la película, guionisa huevazos, lo suelo llamar yo. No hay ninguna sorpresa en ningún momento de la película. Porque sorprenderse es uncool, y le salen a uno arrugas. Y las persecuciones -dos- tampoco son para tirar cohetes.

Estéticamente está muy lograda: toda la película podría ser un anuncio de colonia. Salvo, eso sí, los estallidos de violencia brutal e inesperada, con la sangre que ello conlleva. Pero la sangre no importa, como bien demuestra el protagonista. Porque cuando eres cool puedes pasearte por Los Ángeles con una chaqueta blanca empapada de sangre, sin que nadie te detenga ni se extrañe.

Se ha alabado también la interpretación de Ryan Gosling. Es posible que sea una buena interpretación, desde luego te quedas con ella. Pero aviso: el protagonista tiene dos caras, y cuando no usa una es que está usando la otra. La primera es ésta:

Y la segunda es ésta, más o menos:

"Milana bonita..."

Que es con la que muestra su interés romántico por la muchacha de la peli. Una sonrisilla que, (con permiso de Eva Mendes, que es la pareja de Ryan Gosling en la vida real), la mayoría identificamos con la sonrisa del tonto del pueblo de toda la vida. Esa que antecede a “nnséñame lah tetah” o al “¿qué hah comío?…” Lo cual añade un punto de interés psicológico a la película, al comprobar en tus propias carnes que un tío al que le falta un hervor puede resultar muy tierno y al tiempo muy -sí, otra vez- cool.

En cualquier caso, no me gustaría quitarle a nadie de la cabeza la idea de verla. Se ve con agrado, igual que se ven con agrado los anuncios bonitos. Pero espero, por favor, que no sea cierto eso que dicen de que ésta es la película de la temporada. Porque estaríamos apañados…

Ps: El director es Nicolas Winding Refn, que parece uno de esos nombres que te inventas cuando no sabes qué decir. Y luego toses.

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~ por jjsefton en enero 16, 2012.

7 comentarios to “Drive – Un truño muy cool”

  1. Joder, tito Seft, pues a mí me has jodido bien, porque me moría de ganas de verla, pero tengo tan a bien tu opinión que…….¡¡¿por qué me has hecho esto??!!.

    Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr…………….

    Kissessssss (la Manderley).

  2. Pues siento decirlo. Pero es que es así. Quizá me paso al decir que es un truño, de hecho es posible que la vuelva a ver alguna vez. Pero me molesta que la estén poniendo por las nubes cuando es una película muy vacía. Que tiene cosas que molan, pero nada más.
    Y claro, queda el regusto amargo del peliculón que podría haber sido.
    Es como esos platos con poca sustancia a los que les ponen muchas especias. Yo prefiero algo menos de especias y más de sustancia.

  3. […] serie de películas que han resultado tener bastante que ver entre sí. Y es que al ver al tipo de Drive repartiendo estopa por Los Ángeles, no puede evitar acordarme de otra película que había visto […]

  4. Pues yo la he visto y la amo. La AMO. Pero me ha encantado tu crítica y me he reído a gusto (con ella, no de ella). A mí me parece formalmente cool, pero llena de contenido. Lo mejor que he visto en lo que llevo de año. Besotes. 🙂

  5. Pues nada, ya me contarás el contenido de Drive en un pre o postDoré, que este mes hay ciclo de Nicholas Ray y ya va tocando 🙂

  6. jajaja, me he tronchado con la crítica … tienes razón en algunas cosas (recuerdo que pensé exactamente lo mismo de la chaqueta empapada de sangre), pero aún así, me gustó, fíajteeeeer 😉

    No le pido demasiado al cine. Que me interese, que no me canse/aburra, y que me cuente algo. Y en este caso, lo hizo.

    Y creo que no soy cool … en absoluto.

    Besos

  7. Si probablemente no sea tan mala. Tengo que volver a verla. Pero las pegas que le pongo son bastante objetivas. No sé, le daré otra vuelta…

    Yo tampoco soy cool, pero eso sólo va a durar unas semanas. En breve seré cool, megacool y ultracool. Ya avisaré del cambio.

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