Entrada urgente: Los Stormy Mondays quieren tocar en Barcelona

A ver si nos enteramos, coño. Que el patio musical está confuso, que sí, que estamos en crisis, que también, que hay una generación entera que no sabe lo que es poner la tele y escuchar buena música. Pero hombre, esto es demasiado. Me entero en el facebook de que los Stormy Mondays han montado esto: http://www.verkami.com/projects/2344-trae-a-stormy-mondays-a-tocar-a-barcelona-el-15-de-septiembre Para poder tocar en Barcelona. Jódete. 100 personas, y llevan años intentándolo y no las juntan. ¿De verdad se nos ha ido tanto la olla como para que sea imposible juntar a 100 personas para escuchar a un buen grupo en una ciudad como Barcelona? SOLO QUEDA UN DÍA

Con esta canción tuvieron algo de popularidad, porque ganaron un concurso internacional de la NASA, y sonó en la estación espacial:

Aquí en acústico:

Y aquí en una pedazo de versión del Caravan de Van Morrison, a lo The Last Waltz:

¿De verdad esta gente no junta 100 en Barcelona?

Venga, coño, a comprar entradas ya.

Ps: Y aquí el blog de Jorge Otero, el cantante: http://www.stormymondays.com/rainydays/ el tío habla con mucho sentido, canta bien, hace buenas fotos y encima tiene una Duesenberg.

Todo un extra: Roger SC Vintage

Supongo que habrá personas que no se habrán enterado todavía de que en breve tendré una guitarra nueva. Por supuesto, hablamos de gente que viva en comunidades aisladas, en zonas como el bajo Amazonas. O Texas. Pero el resto ya lo debéis de saber todos. Lo que no sabíais, porque no lo sabía ni yo , es que aparte de esta guitarra, iba a haber un “extra”, en atención a un trabajo realizado.

Bueno, pues el sábado estuve comiendo en agradable compañía y… aquí está el extra:

Sí, top models del mundo entero, la habéis reconocido, es mi cama.

Una Roger SC Vintage. Diréis, “no me suena esa marca, aunque claro, yo de guitarras no sé”. No os preocupéis, aunque supiérais de guitarras es muy probable que tampoco la conocierais. Es una marca prima hermana de las marcas Duesenberg, Goeldo, Kluson y Rockinger.

La pala, probablemente la parte más conflictiva de cualquier Strato no Fender. Y es que es difícil marcar distancias respecto al original, manteniendo el parecido.

¿Y cómo es? Bueno, para empezar diré que mi experiencia con guitarras de calidad es prácticamente nula. Así que va a ser complicado intentar compararla con Fenders, o con Yamahas, o con Squiers. Aunque sospecho que se mueve en el rango medio-alto.Puedo compararla con lo que he tenido y usado, una copia de Strato muy barata que es la que he tenido desde siempre.

¿Hay diferencia?.  Toda. Son dos mundos distintos. Para empezar se nota en el peso, no me he molestado en pesarla, pero pesa bastante más que mi stratochina. Sólida. Sóooolida. Bien terminada. Los potes de control van suaves y sin ningún tipo de holgura, el selector cambia las pastillas con un clonk que suena a cosa bien hecha y que durará ahí años antes de dar problemas. El trémolo hace su función a toque de meñique. El mástil es satinado, con un tacto muy agradable y que permite deslizar el dedo con toda facilidad.Y aguanta la afinación como una campeona. Un guitarrón, vamos.

Las pastillas Duesenberg, con las tapas ya mencionadas.

Las pastillas son Duesenberg. Suenan estupendas, para mi gusto, aunque aquí entra de nuevo mi inexperiencia en guitarras buenas. Desde luego, respecto a la guitarra anterior, otro salto brutal en calidad.  Y tienen las tapas abiertas (más bien una especie de marco) que le dan un toque muy cincuentero. El selector es de 3 posiciones. La del mástil, la de puente+mástil y la del puente. Y la pastilla del medio se añade a cualquiera de las opciones anteriores con el potenciómetro de en medio, que es de giro rápido de 70 grados. Aquí la descripción:

American red alder body (2-piece)
Maple neck with rosewood fretboard, 10″ radius
21 jumbo frets (2,7mm x 1,1mm)
Headstock-adjustable truss rod
Nickel plated Kluson Vintage Tuner
Vintage tremolo with steel block
Duesenberg 3-Step-Knobs, nickel plated
Vintage white pickguard
Duesenberg singlecoil pickups (Alnico 5), with open nickel cover (reversed middle pickup)
3-Way-Switch (Neck / Neck-Bridge / Bridge)
Middle pickup can be added by pot

Años 50 por un tubo. Oh, my Peggy Sue!

He pensado en grabar un video para que se oyese. Sin embargo, sólo cuento con una cámara, con micro incorporado. Y me da mucha rabia cuando algún idiota sube algún video a youtube en plan “test de sonido” y luego se disculpa en la descripción: “Perdón por la calidad de sonido, es que está grabado con la cámara directamente.” Ya, muy bien, gracias por tu TEST DE SONIDO, ¡gilipollas! Devuélveme mi minuto 24 segundos. En no mucho tiempo pienso irme con mi amigo el ruso a grabar cositas por ahí, así que cuando sea ya subiré algo.

Un toque elegante, aunque la foto sea mala. Los marcadores de los trastes están a caballo entre el mástil y el diapasón.

En fin, éste ha sido el extra. El “pago” real está todavía en producción, y podéis estar tranquilos, que en cuanto llegue tendrá su entrada. Pero por ahora aquí estoy disfrutando enormemente, ENORMEMENTE, de mi Roger. Por fin, una buena strato en esta casa.

Ya es viernes: Txarrena – Azulejo Frío

Nunca he sido un fan de Barricada, aunque haya alguna de sus canciones que me han gustado y he oido mucho. Normal, en alguien que vivió en Vitoria un porrón de años. (De Barricada y Platero no te libraba nadie, será nostalgia idiota, pero ya pagaba yo por “verme obligado” a escuchar cosas así en los bares ahora mismo.)

El caso es que da gusto ver gente así manteniéndose activa, sobreviviendo a crisis, OT’s, y a la gilipollez generalizada. Aquí está El Drogas, líder de Barricada, en un proyecto paralelo, llamado Txarrena. Con un tema sin muchas complicaciones, pero que suena muy bien. Con otros compañeros, también con bastante carretera a las espaldas, y transmutado en una especie de maestro de ceremonias tétrico y callejero – bastón incluido – El Drogas sale a hacer lo suyo. Y lo suyo está muy bien.

Por cierto, es una pena que el cine español no haya aprovechado el físico de El Drogas para nada. Vaya personajes que podría interpretar… Y por cierto, bonita selección de material, la de Txarrena. Bajo Rickenbacker (de los pocos bajos que me gustan) y una Gretsch. Unos señores.

 

Grandes entradas del Rock and Roll (y 3): Tom Petty en la Superbowl

Ya sé que con dos entrada parecía haberlo dicho todo sobre el tema (aquí la primera . Pero uno va encontrando cosas nuevas y no puede menos que añadirlas. Aquí está el señor Tom Petty y sus Heartbreakers en la Superbowl. Esa celebración de final de fútbol americano en la que todo es a lo grande. Y aquí los diseñadores de escenarios, rascándose la cabeza, pensando a ver qué hacen. “Oye, ¿te acuerdas de cómo es el logo de Tom Petty y los Heartbreakers?” “Sí, hombre, es una Gibson Flying V, atravesando un corazón”. “Oye, y por qué no hacemos el escenario con la forma del logo, ¿eh?… ” “Ya, y si te parece, hacemos que la Gibson se clave en el corazón al comienzo de la canción”. “Uy. Uyuyuy. Uyuyuyuyuuy…”

Zasca.

Y que empiecen con el American Girl, como está mandado, Ya dijimos que hay que empezar con todo lo gordo. Y el furioso strumming inicial de American Girl es de lo más adecuado para el show de la flechita, no me digáis que no. Y se encienden las luces y ahí están. Todos esos señores ya, elegantes y serios, haciendo lo suyo. Con la confianza que dan los años y el no tener que demostrar nada. El ser, en fin, más chulo que un ocho, tener un logo macarra, y convertirlo en un escenario móvil aprovechando que te están viendo unos mil millones de personas. (No es una cifra al azar, son unos mil millones, realmente.)

Y mucha guitarra bonita. Tom Petty con su Rickenbacker, una Gibson Flying V gigantesca y Mike Campbell – ¿hablábamos de ser chulo? – dandole a la guitarra que lleva su nombre, la Duesenberg Starplayer TV Mike Campbell.  Modelo que, no en esa variante, sino en otra más sobria, volverá a aparecer en este blog, sí o sí. O también.

Oigan, Rock and roll.

Rock, tías buenas y fiestas

El título del post (aparte de ser un programa electoral por el que yo votaría sí o sí) me sirve para hacer un recopilatorio breve – cualitativo, no cuantitativo – de un subgénero de videoclip. Que es ése en el que nuestras amadas estrellas nos enseñan que sí, en general, se lo pasan mejor que tú y que yo. Cosa que ya sospechábamos, pero siempre es agradable que se nos restriegue algo así por la cara.

No sólo es  la pasta, la colección de guitarras o los hoteles de lujo. Lo bueno de ser rockstar es que te invitan a fiestas que molan. A fiestas en las que además, el que más mola eres tú. Llegas con tu grupete de amigo y coestrellas. Tocas un rato, epatas a las chavalas, haces amigos, te tomas unas copas, te metes lo que sea de lo que te quieras desintoxicar en unos años. Y cierras el día retozando alegremente con alguna groupie.

Mis días son igual, salvo que sin epatar chavalas, hacer amigos, tomar copas, meterme drogas o retozar con groupies. Pero por lo demás…

Evidentemente, el encanto de una vida así cautiva a los espíritus más austeros. Como ejemplo tenemos a Dawes. Esos chavales majetes a los que ya mencioné a cuenta de este estupendo video basado en La Leyenda del Indomable. Sí, con ese aire de ser los cuatro hijos de un granjero, y ese despeine vital que me llevan. Pero tampoco son tontos, y si les invitas a una pedazo de casa con piscina, a una fiesta en que hay más modelos que gente, ellos van. Ni que fueran tontos. La canción es melancólica y bonita, y tiene esta línea que me encanta: “You have that special kind of sadness, you have that tragic set of charms, that only comes from time spent in Los Angeles, and makes me wanna wrap you in my arms”. Toma ya. Claro, que puestos a “wrap in my arms” a alguien, mejor que esté buena. Y ahí vamos:

Puede que el ambiente no le pegue mucho al grupo, o a la canción. Pero se les perdona porque a) el video les ha quedado bonito, b) los tíos me caen bien y me gustan sus canciones y c) ¡qué coño!, yo haría lo mismo. Well done, boys!

Una vuelta de tuerca interesante es la que le dieron los Weezer. El concepto “fiesta en casa con tías buenas” se eleva a la enésima potencia cuando la casa en cuestión es la Mansión Playboy. Por supuesto,  todo con la ironía que se espera de un grupo que vende millones de discos, pero que va del palo alternativo. Éstos son más solidarios que los Dawes y se llevan a sus colegas a la fiesta. A los de verdad, que son esa pandilla un poco friki que aparece junto a las sosísimas y macicísimas playmates. Y es que de Playboy se pueden decir muchas cosas, la inmensa mayoría malas. Y con mi aprobación. Pero te invitan a una fiesta en la Mansión Playboy y sólo hay una respuesta posible:

El video está repleto de momentazos, como ese aplauso de mano blandurria de la espectacular morena del 3:22. Un aplauso que ya te dice a gritos que dentro de esa bonita cabeza no hay nadie a los mandos. Pero de todas las situaciones hay una que es mi favorita. Minuto 2:30, esa cara de Rivers Cuomo. Que viene a decir “Sí, le he dejado mi Gibson SG a esta tía para que haga el chorra. Sí, la guitarrita vale 3000 dólares y la tía no sabe tocar. Y sí, vosotros habríais hecho lo mismo.”

Y sin embargo, incluso ellos, las rockstars, saben que en el fondo hay algo que está profundamente mal con esto de las fiestas y las macizas. Algo que les persigue en su conciencia. Y a veces llega en forma de sueño. Como el que  debió de tener alguno de los miembros de Stereophonics. Y que acabó plasmado en este video, lleno de mala conciencia y propósito de expiación.

Están todas muy buenas. Y la fiesta mola. Y sí, vamos a morir. E igual que las ranas no perciben una subida gradual de temperatura y se dejan cocer vivas, ellos siguen tocando. Porque la belleza femenina es muy hipnótica, incluso cuando tiene flashes de madurita infernal femdom de 250 años. Tíos, siempre pensando en los mismo.

No quiero cerrar el post sin hacer mención a los Fratellis y su Chelsea Dagger. Otros que no saben decir que no, ni falta que les hace. La canción es buena, las chicas espectaculares y, en fin, tiene todo lo que se espera de un video de este género. Pero lo mejor es imaginar a alguno de los del grupo recibiendo una llamada de su novia a mitad de rodaje. Y contestando algo así como “¿Cómo que qué ando haciendo? Estoy TRABAJANDO, ya te lo he dicho. Sí, TRABAJANDO”.

En otro orden de cosas, la chica de la chistera del 1:34 tiene mi corazoncito en un bote y para pasar a recogerlo sólo tiene que ponerse en contacto en la dirección de mail que está ahí arriba a la derecha. Gracias.

Ya es viernes: The Strokes – Reptilia

Hoy tocan los Arctic Monkeys en Madrid. Bieeeen. Pero no puedo ir, y además, ya los he sacado alguna vez en el blog, por lo cual, celebramos el día del concierto de los Arctic Monkeys con… The Strokes.

Hale.

Tocan con Epiphone, que siempre es un punto. Y tienen pinta de argentinos. He dicho.

Ps: Dedicada a unos italianos muy maleducados que vinieron a las Jornadas Mundiales de la Juventud. Ellos hablaban a gritos, justo a mi lado. Yo puse esta canción al 10 y les dejé allí a que disfrutaran. Me miraron raro.

Little Wing – Jimi Hendrix

Tras muchos años de incompetente y negligente aprendizaje del manejo de la guitarra, me voy a pegar con Jimi Hendrix y su Little Wing. Que Dios reparta suerte. En unos meses recibiréis noticias. O bien no recibiréis noticias y éste será uno de esos posts que evito releer por vergüenza.

En cualquier caso, aquí tenéis la original. Little Wing, del gran Jimi Hendrix:

Nota: Recientemente WordPress ha aplicado “mejoras”. Mejoras que han de entenderse bajo la definición moderna para manejo de webs que es: “Hacer algo increíblemente más engorroso, más complicado de manejar, más lento, más confuso y más estupido que como estaba antes.” Gracias tíos, qué haría yo sin vosotros.

Beady Eye – Bring the light

A mí los Gallagher me caen como una patada. No iría con ellos ni del primero al segundo en un ascensor supersónico. Lo cual no quita para que esta canción del nuevo proyecto de Liam Gallagher se salga. Y además, ha tenido la chulada de titular su nuevo disco “Different Gear, Still Speeding” y de atizarle esta pedazo de portada, que es francamente brillante.

(Aplauso para los padres, tanta tontería ya...)

Pero vamos a lo que estamos. Beady Eye – Bring the light, sube el volúmen.

El Rock and Roll, Maybelline y el público impasible

El Rock and Roll es un medio para rebajar al hombre blanco al nivel del negro.

Esa encantadora frase no ha salido de un guión de Padre de Familia o South Park. Es un extracto de una declaración del Consejo de Ciudadanos Blancos de Alabama, a mediados de los años 50. Sobre cómo estaba las cosas en aquél tiempo, conviene leer este post del blog Bloging in the wind (buen título, no lo neguéis), acerca de Nat King Cole.

Y esa era la sociedad de entonces. Evidentemente, el Ku Klux Klan era una organización de extremistas y violentos, pero es inevitable pensar que esas mismas ideas tenían calado entre una mayoría moderada.

Todos sabemos que la gran patada a esa sociedad satisfecha vino en los años 60. Hablando de la sociedad anterior al 68, Bernardo Bertolucci lo definió muy bien. Era una sociedad en la que tenías un montón de autoridades por encima de ti. No sólo la policía, o los jueces. También tu jefe, o el que te alquilaba el piso, o el director de tu banco.

Y llegó el Rock and Roll y puso su granito de arena para acabar con todo eso. Y sí, ya desde los 50. Esto es una obviedad, pero si la traigo a colación es porque he encontrado un video en que se ve este choque. Se trata de una actuación en televisión de Chuck Berry. Merece la pena ver el video entero. La presentación, a cargo de un señor mayor con gafas, y ese público, bordeando lo impasible. Y Chuck Berry que sale a tocar estupendamente la guitarra y de paso, a hacer un poco el gamberro.

Y ahí está la diferencia, como menciona uno de los comentaristas de youtube,  en el minuto 2:16. Empieza el solo de guitarra. Chuck se va hacia un lado, inclina la guitarra, se deleita, hace su baile del pato. Y fijáos en el público. Pies que (salvo uno) no se mueven, caras de “como ese negro se me acerque más presentaré una demanda”, y brazos cruzados. Atisbando, se puede ver a una mujer que da palmas, al fondo. Mujer de moral distraída, sin duda.

Y al final, todos aplauden. Eso es cierto. Pero en su momento. Que no es cosa de moverse mientras está tocando, que igual el negro se anima y viola a mis hijas. Pero si tú no tienes hijas, Mike. Bueno, tú ya me entiendes.

A partir de ahí, las cosas cambiaron muy rápido. Los sesenta fueron la bomba. Pero la mecha se encendió en los 50.