50 entradas, damas y caballeros

•febrero 7, 2012 • 3 comentarios

A lo tonto a lo tonto, he llegado al medio centenar de entradas, con ésta que escribo hoy. La cosa empezó en mayo de 2010. Tras un escueto “Bienvenidos”, la primera entrada de verdad fue ésta, sobre el Auburn Speedster, coche que decora la cabecera del blog.

El momento de más visitas fue el 25 de Octubre de 2010. Día en el que, a la vez que yo me pegaba con el Oadir, mi hermano subió ese post a menéame. Y tuve la apabullante compañía de 98 visitantes. Cifra que a cualquiera le parecerá una porquería, pero yo soy muy sentido y hospitalario y ya estaba comprando cervezas y picoteo para 100.

Aparte de eso,  por aquí habéis venido a leer mis tontadas y escuchar las recomendaciones el círculo de amiguetes, a los que día sí y día también doy la turrada con “pon tu mail en mi blog para que te llegue aviso”.

Y sin embargo, también viene gente de fuera. Gente que busca cosas en Google y acaba aquí. Generalmente bien dirigida, que para eso me curro las etiquetas y las categorías. WordPress, que en general es un coñazo, tiene a bien, eso sí, el facilitar esos términos para que uno se haga una idea. Y los tengo aquí.

El trío ganador es bastante extraño, pero bueno.

1.- Lamborghini Miura – 135 visitas

2.- La Magdalena Penitente – 127 visitas

3.- Shane McGowan – 115 visitas

Un ultradeportivo, una escultura religiosa y un borracho irlandés. La realidad a veces se parece a una película de David Lynch. Por cierto, estos tres términos ganan por goleada. No sólo por ellos mismos, sino porque escritos de otra manera vuelven a aparecer repetidos en la lista.

Así que aquí va mi consejo para quien quiera un blog de éxito. Hay que hablar de coches deportivos, arte religioso y punk-folk. A mí me da igual porque desprecio el éxito casi con la misma intensidad con la que el éxito me desprecia a mí.

Por lo demás, los términos con los que la gente ha llegado al blog son en general bastante aburridos. Un nombre, un título de una canción, etc.

Pero hay excepciones. Hay quien, guiado por su búsqueda de “ninfómanas ricas” acabó en mi post del Auburn Speedster. Hay varios que querían saber qué significa “Pogues“. Y espero haber resuelto la duda de quien se preguntaba “con que película sobre vietnam ganó oscar michael cimino antes de fracasar con “la puerta del cielo” ?”

También hay quien en un arrebato poético metió esto en Google: “me he enamorado otra vez i love you baby cant take my eyes” y acabó en mi post sobre la canción. El que quería ver “This is England explicada” me temo que se tuvo que volver por donde vino, así como el que deseaba conocer el “significado de little wing jimmy hendrix“.

Y no quiero ni saber lo que andaba por la cabeza de la gente que metió en sus buscadores cosas como “fuckin’ air-o-plane“, “no me caso lunes no me caso martes” o esto tan enigmático y poético de “porque maldita“.

Curioso también el grupete de búsquedas a cuenta de los látigos que generó el post de Buehman. Tenemos: “látigo superheroe“, “joe látigo“, “me gusta castigar con el látigo de la indiferencia” “latigo de tu indiferencia” (¿serán pareja, estos dos?) y mi favorita: “hombre con látigo“. Yeah, baby. Si eso es lo que buscabas, como dijo Elvis Presley: “You came the right place”.

Marchando una de hombre con látigo

Y eso es básicamente todo lo que ha dado de sí el blog. Casi no me creo haber hecho 50 entradas, a lo largo de año y medio, y no haber sucumbido antes a la tentación de borrar el blog entero.  Y estoy seguro de que alguno de los que me conocéis tampoco. Pues en fin, así es y así ha sido. Y por el momento sigue.

Gracias a los que os pasáis por aquí.

Ps: Aprovecho para agilizar la búsqueda de quienes se preguntaban cuál es la tipografía o fuente del cartel de la película Drive. Es la Mistral. De nada.

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Ya es viernes: The Isley Brothers – Shout

•febrero 3, 2012 • Dejar un comentario

You know you make me wanna…

 

Tonight and Tonite – (Richard and Jarvis)

•febrero 2, 2012 • 2 comentarios

No es momento para marcarse un “Ya es viernes”, entre otras cosas, porque es jueves. Pero como la cosa va esta semana de duplicar, aquí van dos canciones, que se titulan casi igual. A mí es que me gusta esto de enlazar , asociar y relacionar. En este caso, a dos amigos, de los que ya he hablado en alguna ocasión.

Empezamos con Richard Hawley y una de sus canciones tristes, melancólicas, y claro, nocturnísimas: Tonight

Y seguimos con “Tonite”, de su amigo Jarvis Cocker. Menos triste y más golfa, para no variar y en la que podemos oir esta pedazo de frase:  The night belongs to lovers, so show some respect

Sí, estoy de semana moñas, ¿qué pasa?

A las “Julias Reis”, buena suerte

•enero 31, 2012 • Dejar un comentario

(En un hecho insólito en este blog, y que no deberíais esperar que se repita, va a haber dos posts en el mismo día.)

Hace no mucho hablaba con una amiga de las “espinitas”. “Espinita” definida como esa persona del sexo opuesto que te gustó, o más que eso, y con quien finalmente no tuviste nada. Seguro que cada cual tiene un par de ellas, al menos. La conversación me llevó a acordarme de una de las mías. Con la que no hubo nada, porque quizá no había posibilidad, da lo mismo. 

En uno de esos gestos  quijotescos que me caracterizan a veces, tomé una sabia decisión. Tras una cita muy light para tomar algo y un par de sms cruzados, borré su número.  Si no llamaba, fin de la historia. Hice bien, porque, efectivamente, no llamó. Y me libré de ser “el pesado” en el recuerdo de alguien.

Y no he vuelto a saber de ella. Lo cual, en gran parte, es un alivio, por eso de no estar viendo delante de ti el pastel y sin poder morder. Pero pasado un tiempo, me ha asaltado el deseo de vez en cuando, de saber qué tal le irá. Porque el tito Seft, que cuando se pone Quijote, se pone, tampoco quiso rascar muchos más datos. Y me queda un nombre de pila y un par de detalles muy poco relevantes a la hora de saber de ella de nuevo.

Saber de ella… ¿para qué? No tengo ni idea. No triunfé entonces, menos voy a triunfar ahora, no va por ahí. Pero era la clase de persona a la que uno espera que le vayan bien las cosas. A la que… sería justo que le fuesen bien las cosas. Y me gustaría saber, unos años después, que ha sido así.

Ayer pregunté a una compañera de trabajo,  a ver si sabía algo de esta chica, con los pocos datos que tengo. Lo hice porque intuyo que se han podido mover en círculos parecidos. Me dijo que preguntaría a alguien. No sé si ha sido una tontería intentar indagar, probablemente sí. Pero es lo que tiene ser yo. Hago tonterías a veces.

Y quizá por esto,  la canción Julia Reis, de Loquillo, una canción sobre un poema de José Mateos, tiene bastante más pegada y sentido de lo habitual, estos días.

 

Julia Reis

Yo conocí tu época dorada,

aquellos años de estudiante en Cádiz,

cuando tú frecuentabas los suburbios

peores, los bares más inhóspitos.

Entonces era fácil encontrarte

en las sesiones últimas de cine,

bajo cualquier portal o en el asiento

trasero de algún coche abandonado.

Y también te recuerdo, sobre todo,

momentos antes de empezar la fiesta,

de pie y muy morena preparando

inexplicables cócteles, martinis

Mis amigos sabían ya del turbio,

inextinguible fuego de tus labios,

y yo no supe hablarte o no lo hice

esperando quizás mejor momento.

Y me arrepiento ahora, Julia Reis,

tierno amor sin amparo, fácil presa

del los perdidos barcos de la noche.

                                          (José Mateos)

A las Julias Reis, buena suerte con lo que sea que andéis haciendo ahora.

Los peligros de las delicias orientales: Los hombres que caminan sobre la cola del tigre

•enero 31, 2012 • Dejar un comentario

No es que haya vuelto de cenar en un chino con ardor de estómago. Ni de ningún otro tipo de local oriental con ningún otro tipo de picor o molestia. No, hablamos de cine. Y en el cine, hay veces que hay que dosificarse, decir que no cuando sientes que ya todo te entra. Tener más cabeza que la que yo tuve, cuando ví que estaba disponible para descarga una película temprana de Kurosawa, titulada: “Los hombres que caminan sobre la cola del tigre”.

Diré en mi defensa que el título mola, que el cartel mola y que a mí Kurosawa me gusta. (Y si os fijáis bien, el actor que aparece arriba, el primero de los recuadritos pequeños, se parece a Boris Izaguirre. Bueno, eso sería motivo para no verla, si acaso, pero yo ya iba envalentonado.)

Para empezar, a uno le hace sospechar que una película dure 60 minutos. Bueno, si fuera de Mifune, a Mifune le da tiempo a cargarse a 180 japos en ese rato, pero es que no sale Mifune. Y aquí os voy a destripar la película alegremente, porque es esencial para que comprendáis por qué no debéis verla.

Básicamente la película tiene 3 escenas.

1.- El antes: Un grupo de guerreros que acompañan a su jefe, disfrazados todos ellos de monjes, discuten cómo van a pasar un puesto  fronterizo. Con ellos viaja un porteador graciosete, que hace muchas muecas, y que en principio no está en el ajo. Se nos hace saber que en el puesto van a estar especialmente atentos a cazarles a ellos. (Nadie mata a nadie aquí) (20 minutos)

2.- El durante: Todos ellos llegan al puesto, donde son interrogados por Boris Izaguirre y otro tío con cara de malo. (No es malo, lo que pasa es que no es tonto). Hablan y hablan. Y debe de ser, en japonés, un diálogo ingeniosísimo. En los subtítulos no. Es una chorrada. Pero ahí se van 25 minutos. Tras un tira de afloja en plan “¿pero de verdad sois monjes?” “que sí que somos” “¿y ese lazo que lleváis?” “es el de la suprema chorriflautada zen, lo llevan todos los de nuestra orden” “osti tú, que son monjes de verdad” “si te lo he dicho, tolay” y muchas muecas del personaje gracioso, les dejan irse. Y como sabemos sumar, vemos que llevamos 45 minutos de una película de 60… y no sólo no ha palmado nadie, sino que… no ha pasado nada.

3.- El después. Aquí uno se frota las manos, porque piensa “hay espadas, es de Kurosawa, falta un cuarto de hora, aquí va a haber un ratio de destripe por minuto brutal”. Y tras un par de diálogos chorras (y unas cuantas muecas más del gracioso, del cual lo único que me podría hacer gracia es que le diagnosticaran un cáncer) aparecen unos soldados del puesto fronterizo. “¡Já!”- piensas – “Aquí se lía, no les ha colado lo de los monjes, vienen a montar la de San Quintín” (la de San Quintón no, que quedan sólo 10 minutos y no cabría). Y dicen los del puesto: “Nuestro jefe quiere disculparse por haberles entretenido, y les ofrece sake como compensación.” Y claro, ya le gritas a la pantalla “Que no son monjes, ¡idiotas!, que son los que teníais que detener… ¡sacad las espadas hombre!” Y sacan… el sake. Y el prota bebe. Y bebe más. Y más. Y se coge una cogorza de cuidado. El gracioso baila. El prota canta. Todos duermen. El gracioso idiota se despierta unas horas más tarde, al lado del camino – lamentablemente, vivo – y ve que los falsos monjes se han ido.  Sin despedirse ni matarle, que falta hacía, y dejándole algo – que no se ve muy bien lo que es – como muestra de aprecio, o de agradecimiento.

¡Y SE TERMINA LA PELI!

Momento en que uno, discretamente, se pone a buscar la cámara oculta por los rincones de la habitación. Pero no, la peli es así, es exactamente eso. Aunque tiene una cierta explicación.

Esto que cuenta la película, es en realidad un episodio de un par de personajes históricos : Benkei y Yoshitsune . Os contaría la historia de ambos, pero para algo he puesto el enlace a la wikipedia. Pongamos que para los japoneses sean algo así como El Cid. Y este episodio está basado en una obra kabuki, a su vez basada en una obra Noh (drama musical japonés). Así que cuando uno está esperando que “pase algo”, un japonés está viendo una historieta que ya se sabe de memoria, y le da lo mismo que pase o que no pase nada, porque él está a apreciar los matices de esta enésima versión de la historietilla de marras que ya ha oído mil quinientas veces. (Y encima en japonés).

Vamos, que no es para cualquiera de nosotros. Así lo han entendido los que hablan de ella en filmaffinity y que vienen a decir lo mismo que yo aquí. En otras palabras, y parafraseando al entrañable Gandalf…

"¡Huid, insensatos!"

Sólo un mensaje personal

•enero 28, 2012 • 1 comentario

Va siendo urgente un comando que se dedique a capturar y torturar hasta la muerte a los creadores de virus y malware, como el del puto “Internet Security 2012” que ha infectado el portátil.

Hasta que llegue ese momento, me conformo con desear a toda persona involucrada una larga y dolorosa enfermedad que incapacite durante meses de un modo progresivo hasta una inevitable, agónica y dolorosa muerte.

Y hoy, a día de hoy, en el momento en que lo escribo (tras dedicarle a esta mierda las tres primeras horas de ocio tras una semana de curro)  juro por los Stray Cats que no lo digo de coña. Así que si alguien tiene por ahí noticias del tipo “creador de virus es empalado analmente por un bisonte y tarda 10 días en morir”, por favor que me lo manden. Me alegrarán el día.

Ya me siento mejor.

Pd: He visto “The yellow Sea”, por fin. Y puede que tanta hacha y tanto cuchillo yendo y viniendo hayan alterado mi ánimo. Pero he sido civilizado y sólo he deseado enfermedades. Pasando de detallar las escenas que me venían a la mente de un señor atado en un almacén, unas tijeras de podar y yo. Mira que he fantaseado con tríos a veces, pero éste sí que me pondría hoy…

Ya es viernes: The Strokes – Reptilia

•enero 27, 2012 • Dejar un comentario

Hoy tocan los Arctic Monkeys en Madrid. Bieeeen. Pero no puedo ir, y además, ya los he sacado alguna vez en el blog, por lo cual, celebramos el día del concierto de los Arctic Monkeys con… The Strokes.

Hale.

Tocan con Epiphone, que siempre es un punto. Y tienen pinta de argentinos. He dicho.

Ps: Dedicada a unos italianos muy maleducados que vinieron a las Jornadas Mundiales de la Juventud. Ellos hablaban a gritos, justo a mi lado. Yo puse esta canción al 10 y les dejé allí a que disfrutaran. Me miraron raro.